Poco puedo hablar desde el punto de vista técnico acerca de temas musicales, ya que no poseo los conocimientos necesarios para detenerme, ahondar y tratar siquiera de explicar cuestiones propias de una de las ramas del arte como lo es la música. Pero sí puedo expresar mi parecer en determinados aspectos que me agradan o que me parecen interesantes. El tema: las marchas fúnebres.
Para empezar, debo anotar que las marchas fúnebres son composiciones musicales escritas en un compás de 4/4 (4 tiempos por compás) a ritmo adagio (composición que ha de ejecutarse con movimiento lento). Musicalmente, eso es una marcha fúnebre. Desde luego, los neófitos en el tema musical (posición dentro de la cual me incluyo) pueden decir mucho respecto a una marcha fúnebre. En lo personal, las marchas fúnebres para mí, son composiciones musicales que expresan el amor y la devoción de su autor con la Pascua de Nuestro Señor Jesucristo y su Madre Santísima (reflejados en alguna imagen de la devoción del autor) durante el proceso necesario para lograr nuestra redención (Sudor de Sangre, Señor ¡pequé!, el Nazareno de Mixco, el llanto de la Virgen). O visto desde otra perspectiva, expresan el sentimiento del autor con temas diversos de la época cuaresmal (el cuervo, el centurión, los 3 clavos, los lanceros de Jesús, los seises). Simplemente cualquier motivo cuaresmal o de Semana Santa que llame la atención del autor, con conjunción de melodía, armonía y ritmo, puede convertirse en una marcha fúnebre.
Es la marcha fúnebre un género musical netamente guatemalteco (como el son y la guarimba o 6*8) y que debe llenarnos a todos los guatemaltecos, católicos o no, cucuruchos o no, de orgullo y sentimiento de pertenencia por nuestra vida cuaresmal en este bello país de la eterna primavera, que por designio divino, el Señor quiso que acá se conmemore la Cuaresma y Semana Santa de una forma única y especial, sin ninguna comparación en el mundo. Y el ambiente siempre es acompañado con el sonar de las infaltables y muy gustadas marchas fúnebres. La mayoría de autores guatemaltecos, ampliamente y de sobra conocidas y muy populares. También un muy pequeño porcentaje de autores extranjeros, pero que han gustado mucho y se han posicionado en el gusto del cucurucho guatemalteco (Marcha Fúnebre, Federico Chopin. Ione, Enrico Petrella. Cardidad del Guadalquivir, Paco Lola. Mater mea, Ricardo Dorado Janeiro. La Sangre de Cristo, Demetrio Mendieta. El ha muerto, Ramiro Vega Jiménez, entre algunas otras). Indudablemente las marchas fúnebes nunca pasarán "de moda" mientras exista Cuaresma y Semana Santa en Guatemala.
Motivado por personas que no conociendo ampliamente el tema musical, sino que nociones muy básicas y elementales de la música, espero algún día escribir una marcha fúnebre. Ello, si el Señor me lo permite.
Daniel Enrique Ambrosio Zapón
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