Piotr Ilich Tchaikovsky, músico y compositor ruso, fue uno de los más grandes compositores de la segunda mitad del siglo XIX. Encuadrado dentro de la corriente del Romanticismo, es autor de obras que se consideran grandes clásicas dentro del ballet: el cascanueces, el lago de los cisnes y la bella durmiente.
Mi artículo no trata de desarrollar aspectos biográficos o analíticos respecto a la obra del compositor ruso, porque no poseo los conocimientos técnicos para abordar ese tipo de detalles. Pero sí considero necesario emitir mi opinión y comentario acerca de la película Black Swan protagonizada por la ganadora del Oscar Natalie Portman. ¿Qué tienen que ver Natalie Portman con Tchaikovsky? Que la película gira en torno a una bailarian de ballet que ejecuta el lago de los cisnes.
Nina (Portman) es una bailarina de Nueva York que se esfuerza y entrena mucho para llegar a destacar en el campo del ballet. Su paciencia y esmero por dicho arte fueron inculcados y son celosa y estríctamente supervisados por su madre, que no la deja en paz ni siquiera para dormir. Con el paso del tiempo, es necesario hacer una renovación en el elenco y es cuando la compañía hace un reclutamiento y Nina es la elegida para quedarse con el papel del cisne, desempeñado anteriormente por Beth, que la retiran por la edad. Con el paso del tiempo, el director Thomas se da cuenta que a Nina le queda grande el papel, no por ser mala bailarina, sino porque su interpretación del cisne blanco es perfecta, pero no logra encajar en el personaje del cisne negro, el lado malévolo. Llega una nueva bailarian de California, Lily (Mila Kunis), quien podría encajar perfectamente en el papel de cisne negro. Se sucede una serie de eventos inesperados que dan un giro bastante radical a la película.
Sinceramente Black Swan me pareció una película regular porque no me enganchó el rol de bailarina que Portman desempeña, y tampoco nunca distinguí entre la realidad de la película y el extraño mundo interior y conflicto psicológico (y en cierto punto malévolo, ejemplo el incidente tras bambalinas de Nina) que desempeñó Portman interpretando a Nina. La película en sí no es mala, pero me llegó a parecer un tanto confusa y dicícil de seguir, ya que el guión tampoco tiene solidez ni consistencia. No obstante, es buen pretexto para ir al cine (que no visitaba desde La propuesta con Sandra Bullock) y poder pasar revista a ciertas películas que han tenido trascendencia en la 83ª entrega de los premios Oscar, que por lo visto, nunca dejan de sorprender por su calidad y originalidad.
Creo que Tchaikovsky nunca llegó a imaginar que a más de 100 años después de su fallecimiento, su obra aún tiene mucha vigencia y no deja de mencionarse como una de las obras clásicas del ballet. Y ahora con Black Swan, creo que regresará a estar en boga.
Daniel Enrique Ambrosio Zapón
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