jueves, 3 de febrero de 2011

Medio siglo y un año de historia.


Hoy. 3 de febrero de 2011, se cumple un año más del nacimiento de una persona que, definitivamente, ha marcado mi vida: Gilberto Enrique Ambrosio Pernilla.

Necesariamente debo hacer mención de ciertos eventos que han transcurrido desde que nació Don Gilberto:

Década de 1960. Guatemala inicia un conflicto armado interno a finales de 1960. Para ese entonces, Gilberto no llegaba ni al año de vida. Con el transcurso del tiempo, crecería guiado y criado por 2 buenas personas que Dios le dio como progenitores: Julio Ambrosio y Petrona Pernilla. Menor de 7 hermanos. Inicia sus estudios de primaria en el Colegio El Hogar y tiene como compañeros a niños pertenecientes a la "alta sociedad" de la Villa de Mixco (clase de la cual no era parte, pero su padre en un esfuerzo por darle lo mejor, lo inscribe en dicho colegio). Durante esta década también vivió el otorgamiento del Premio Nobel de Literatura a Miguel Ángel Asturias y la llegada de los atronautas estadounidenses a superficie lunar.También de la mano de su señora madre, ingresa como colaborador de la Cofradía de Santo Domingo de Guzmán de Mixco a la edad de 9 años. Es una experiencia que lo marcará por el resto de su adolescencia y su vida de adulto joven.

Década de 1970.Ya está bien entrada y bien marcada la moda "hippie" en Guatemala. No es la excepción ver a Gilberto usando el pelo largo y el tipo de ropa de moda en dicha época. Eran tiempos con diversión sana y la vida era muchísimo más tranquila y segura que hoy en día. Para esa época Gilberto ya cursaba los básicos en el Instituto Rafael Landívar de la zona 1 de la Ciudad Capital. Para 1976 y durante la época del terremoto, ya fungía como Secretario de la Junta Directiva de la Cofradía de Santo Domingo de Guzmán (sin revisar la historia y sin temor a equivocarme, creo que ha sido el más joven en desempeñar dicho cargo). Luego, pasa a estudiar la carrera de perito contador en la Escuela Nacional de Ciencias Comerciales Central, de donde egresa de perito contador en el año de 1978.

Década de 1980. Son sus primeros años incorporado a la vida económica del país como trabajador mientas en el país se viven los momentos más cruentos de la guerra. Se desempeña como contador de muchas empresas de lo más variado en Guatemala. Sufre la muerte de su mamá en 1983. También por esos años se vuelve novio de quien ahora es su esposa, Alma Rosa Zapón Fuentes con quien llega a contraer matrimonio en 1986. Un año después nace su primer hijo, Daniel Enrique. Para 1989, llega a ser electo como Primer Mayordomo de la Cofradía de Santo Domingo de Guzmán luego de casi 20 años de servicio en la Cofradía. Es también en 1989 que nace su segunda hija, Alma María.

Década de 1990. En 1993 nace David Andrés, su tercer hijo. Es durante esta década que se dedica como de lleno como contador independiente de las personas que requieren de sus servicios. Gracias a dicha decisión, es que son ya casi 20 años que se ha dedicado a trabajar desde su hogar, lo cual ha hecho que pueda estar y compartir más tiempo con su familia, a la cual tanto ama y que es el motivo de su firme bregar. Le tocó ver la firma de los Acuerdos de Paz, de una guerra que inició desde que él nació.

Década de 2000. Luego de muchos años de trabajo, obtiene una posición un tanto más cómoda por su desempeño como un contador probo y correcto. En 2002 le toca vivir la muerte de su suegro, Luis Zapón, y un año después, la muerte de su padre. En 2006 también vive la muerte de su cuñada, Aura López Alvarado. Pero no todo ha sido para lamentar, ya que de parte de su familia ha tenido también muchas satisfacciones. Algunas de ellas han sido las graduaciones de sus hijos de los estudios de nivel diversificado.Y en lo personal, también sé que se alegró cuando su hijo Daniel Enrique ingresa a la Junta Directiva de la Cofradía de Santo Domingo en 2009 y mayor cuando en 2010 también su hijo Daniel Enrique toma el cargo de Secretario de la Junta Directiva de la misma Cofradía y gana una de las fases del Examen Técnico Profesional en noviembre.

Sean éstas líneas una forma mínima de rendir tributo y homenaje de mi parte al hombre que Dios me ha dado como padre, Gilberto Enrique Ambrosio Pernilla, un hombre responsable, íntegro, trabajador, emprendedor, religioso y hogareño. Él es quien me ha inculcado principios de valor inconmensurable, y con su ejemplo de vida, queda en mí y para mí como un digno ejemplo y modelo de hombre a seguir e imitar. No me queda más que desearte un feliz cumpleaños pa, que el Señor te bendiga y te conceda los  años suficientes para alcanzar las metas que aún te quedan pendientes de conquistar para llegar a ser aún más feliz de lo que sos.


Daniel Enrique Ambrosio Zapón

1 comentario:

  1. Que bueno, saber que hay personas que rinden honor a quien honor se merece. En este caso, un hijo que rinde honor a su padre, en cumplimiento del cuarto mandamiento, que Dios nos ha dado. Puedo notar como tu padre ha inculcado valores morales, éticos y religiosos que has sabido llevar a lo largo de tu corta vida (aun, que son 23 años). Espero que sigas adelante y siempre respetando a las personas que no sólo te dieron la vida sino te inculcaron esos valores que haz exteriorizado en tu vida cotidiana.

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