domingo, 3 de abril de 2011

El Nazareno de Mixco

Quiero escribir hoy acerca de una de las grandes devociones familiares que existen: el amor y devoción en la familia Ambrosio por el Nazareno de Mixco, por "Jesús", como simple y sencillamente lo conocemos, sin recurrir a ningún apelativo para identificarlo.

La devoción al Nazareno de Mixco nace aproximadamente desde la década de los años 1940. Mi tío-abuelo Francisco Ambrosio y mi abuelo Julio Ambrosio, ingresan a la Hermandad de Jesús, que fuera fundada en 1914. Mi abuelo era el conserje de Jesús, se enargaba de limpiar su capilla y velar porque todo estuviera bien. Así empezó él a servirle a nuestro Nazareno (y escribo "nuestro", no porque  sea de nuestra propiedad, sino porque tenemos un sentimiento de pertenencia hacia Él). Así es como mi papá y mis tíos crecen viendo a Jesús como alguien de la familia, dada la cercanía que existía por el servicio de mi abuelo.

Hablar de la imagen es detenerme en observación histórica y estética. Es una imagen bellísima. Su mirada, su expresión, la forma como abraza el madero, las lágrimas de un Dios hecho hombre en su rostro, su boca entreabierta dejando ver su dentadura. Tantos aspectos y detalles escultóricos que hacen ser único al Nazareno, una escultura muy bien lograda que, sin afán de polemizar, debe causar envidia a otros. Pues esa es la talla que Dios quiso que se quedara con nosotros para que le rindiéramos culto. El "Jesús de los indios" o el "Jesús de los pobres", a mucha honra y orgullo. Creo que por la calidad, debe ser ubicado en los primeros años del siglo XVII, época de transición entre el manierismo y el barroco.

Cada Jueves Santo sale a recorrer las calles del pueblo que tanto lo ama. Los cucuruchos mixqueños se colocan su túnica y lo acompañan en su estación, el día de la institución eucarística y preludio a la hora de su agonía y prendimiento, momentos que dan inicio a la redención. Las maltrechas calles mixqueñas se ven profusamente adornadas por esas obras de arte efímeras llamadas alfombras, que como muestra de devoción y respeto por el Nazareno, "maquillan" las calles por donde pasará impartiendo su bendición.

Él es parte de nuestra vida familiar. Hace un par de años, participé en un documental acerca de datos históricos tanto de la imagen como de la Hermandad que lo tiene a su cargo. Es inevitable hacer mención que prácticamente ha sido mi familia quien ha forjado la "mísitica mixqueña" respecto a Jesús. Cortejos, eventos, acontecimientos, mejoras, innovaciones, procesos (consagración y restauración), todos bajo la dirección de personas que integran mi familia. Es un gran honor para nosotros, y a la vez un compromiso en un futuro hipotético en el cual alguno de nosotros sea llamado a prestarle nuestro servicio, como lo hicieran hace ya más de 70 años mi abuelo y mi tío abuelo.

Y qué decir del pentagrama: Él ha inspirado a varios maestros para la composición de diversas obras musicales.  El Nazareno de Mixco, de Víctor Manuel Lara Gaitán; Tristeza infinita, de Carlos Humberto Mendizábal; Flagelación, de Raúl González Obregón; y más recientes Bajo la mirada de Jesús de los Milagros, de Carlos Quezada y Nazareno protector perpetuo de Pedro Gonzalo Godínez. Y quién sabe cuántas más puedan crearse en el futuro.

Por todo lo escrito, "el Nazareno de Mixco" o "Jesús", toda una devoción.


Daniel Enrique Ambrosio Zapón

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